Hagamos un poco de memoria: la Revocatoria es un instrumento que tienen los ciudadanos para interpelar una gestión antes que finalice, contemplado en la Constitución de la Ciudad. Nosotros, haciendo uso de ese derecho constitucional después de las muertes ocurridas en las inundaciones de la Ciudad en abril del 2013 y la brutal represión en el Borda, nos presentamos en mayo de 2013 ante el Tribunal Superior de Justicia para pedir la Revocatoria de Mandato de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, tal como lo plantea el ARTICULO 67 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires y a la Ley N° 357/00.

El Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad tendría que haber decidido sobre la petición en el plazo de un mes, se tomó nueve meses para aprobar el pedido, entregándonos las primeras planillas para recolectar las firmas a fines de marzo del 2014. La ley plantea que el plazo para la recolección de firmas es un año, es decir el plazo vence en marzo de 2015.

Durante meses hemos puestos mesas en los parques y plazas, también en muchas esquinas de todos los barrios de la Ciudad, hicimos publicidad de distintas formas con el slogan SI QUIERO REVOCATORIA EN LA CIUDAD. No pudimos lograrlo...

¡CUÁNTO DOLOR HUBIÉRAMOS EVITADO AL PUEBLO ARGENTINO ANTES DE QUE MACRI LLEGARA A LA PRESIDENCIA!
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lunes, 1 de septiembre de 2014

LLEGAMOS A 100.000







Llevan juntadas casi 100 mil firmas, pero necesitan las de medio millón de ciudadanos porteños para conseguir que la Justicia convoque a un referéndum con el objetivo de revocar los mandatos del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, y su vicejefa, María Eugenia Vidal. Quizá varios ya pasaron delante de esas mesitas ubicadas en plazas y veredas, con un isologo en celeste de la ciudad dibujada en forma de corazón y una leyenda que reza: “Chau Macri, sí quiero revocatoria en la Ciudad”, y las ignoraron. En cambio, aquellos porteños que sintieron que la represión en el hospital Borda o las inundaciones son hitos que hicieron sobrepasar el límite de tolerancia para que un gobernante electo siga en su cargo, ya firmaron. En cualquier caso, hay tiempo hasta mayo de 2015 para lograr la meta que se propusieron algunas agrupaciones políticas, entre ellas Aluvión Ciudadano.

Sin embargo, Raúl Agranatti aclara que “es una idea de vecinos, no de partidos”. El año pasado acudieron junto a Carlos Oviedo y Lucía Medina, de Aluvión, al Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad (TSJ) con la nota de pedido para iniciar el procedimiento previsto en el artículo 67º de la Constitución porteña para la revocatoria de mandato, según el cual “el electorado tiene derecho a requerir la revocación del mandato de los funcionarios electivos fundándose en causas atinentes a su desempeño, impulsando una iniciativa con la firma del veinte por ciento de los inscriptos en el padrón electoral de la Ciudad”. En este sentido, Agranatti destaca que es aún más difícil el objetivo, porque no se trata de los votos sino del padrón.

Quienes propician el fin del gobierno de Macri por la vía del mandato popular destacan, además, que el procedimiento es muy “engorroso, con trabas administrativas, planillas foliadas con código de barras y sello de agua”. Y aprovechan para aclarar que en la red social Facebook sólo se anuncian los lugares donde estarán las mesas, instaladas a razón de unas 20 por día en toda la ciudad, pero no se puede firmar por Internet. En principio estuvieron en el centro, ahora circulan más por los barrios y los fines de semana en los espacios verdes donde hay más concentración de gente. Sobre los plazos son optimistas. “La idea es llegar este año, si no se nos van a juntar con las PASO y no nos van a dar el referéndum”, apunta Agranatti.

¿Y por qué acudir a esta vía y no esperar a las elecciones? “Tenemos una Constitución de avanzada y la verdad es que, más allá de la revocatoria concreta, queremos una democracia participativa, entendemos que los vecinos tenemos derecho votar quién nos gobierne, pero si esa persona incumple tenemos la herramienta para revocarle el mandato”, dice el activista. En este punto, considera necesario aclarar que “no es que juntando firmas lo echamos, la Justicia convocará a un referéndum en el que todos votan si se queda o se va, las firmas no lo echan automáticamente”.

Oviedo argumenta en el mismo sentido. “Se confunde y se preguntan por qué pegarle a Macri ahora, pero ése no es el eje, se trata de usar la posibilidad de iniciativas populares, audiencias públicas, porque tenemos derechos políticos que no están explotados. Lo que es cierto es que cuesta mucho llevarlos a la práctica, de hecho, el procedimiento de revocatoria es complejo, te la hacen difícil”, dice en diálogo con Página/12. “Pero nuestra voluntad es seguir los diversos temas sectoriales, el microestadio de Once, las inundaciones en Saavedra, la pelea por la calle Balbín, o los vecinos de la comuna 8 que se oponen al Plan Maestro, hemos juntado muchas firmas en los hospitales de la zona sur, donde faltan insumos”, agrega.

Ya llevan casi 100 mil firmas, contando las planillas que dejaron en villas de emergencia y diferentes barrios. “Sería inédito si conseguimos el referéndum, pero a nosotros en realidad nos une esto de interpelar a Macri y a su gobierno antes de que termine el mandato como una forma de promover la participación ciudadana y la democracia participativa, como un cambio cultural de ciudadanos con más poder”, describe Oviedo.

Acompañan a Aluvión Ciudadano en este emprendimiento las agrupaciones La Che y Cultura Vallese. Las planillas también pueden firmarse en el local de Riobamba al 434.


Página/12







martes, 3 de junio de 2014

HACIA UNA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA







A unos meses de cumplirse 31 años de la recuperación de la Democracia, luego de uno de los capítulos más obscuros de nuestra historia, cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿Que esperar de la democracia? Y para precisar más aún la pregunta ¿la democracia es un proyecto ya definido en su contenido? Si nos detenemos en el art. 22 de la Constitución Nacional “El pueblo no delibera ni gobierna si no por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución…” verificamos que se instaura una democracia indirecta, ahora bien ¿esos gobernantes pueden pensar por el pueblo? ¿Pueden gobernar contra los intereses de ese pueblo que les confiere el poder? ¿La única respuesta a la discrecionalidad de los gobernantes es la paciente espera a una oportunidad electoral para rectificar o ratificar rumbos?

La Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por el contrario en el Título Segundo, Derechos políticos y participación ciudadana artículos 61 al 67 establece institutos de participación semi-directa, por medio de la cual la ciudadanía puede participar, proponer, exigir, legislar y revocar mandato de funcionarios en caso de incumplimiento de sus deberes.

Que estos derechos ciudadanos no se ejerzan, que no se construya una verdadera democracia participativa, tiene más que ver con el desconocimiento de esos derechos, relacionado con el interés de algunos para que estos derechos no se conozcan. Un pueblo que no conoce no toma conciencia, un pueblo que no toma conciencia no se empodera, y en la medida que ello sucede, las corporaciones siguen manteniendo a sus gestores de negocios en puestos de gobierno.

Desde Ciudadanos x la Revocatoria hemos decidido dar la batalla cultural para que la población recupere el ejercicio constitucional de sus derechos, que la revocatoria del mandato, las audiencias públicas, la consulta popular, la iniciativa de ley dejen de ser una simple declaración de principios y sea la materialización de una forma de gobierno, la democracia participativa.


Pablo Ernesto Gamba







lunes, 2 de junio de 2014

INTERPELANDO LA DEMOCRACIA






“La participación legitima las decisiones”


“La legitimidad de una decisión no puede basarse sólo en la legitimidad de la autoridad que la toma, sino que debe apoyarse también en la legitimidad del proceso que condujo a tomar esa decisión”, dice Loïc Blondiaux, autor de El nuevo espíritu de la democracia.



–¿A qué transformaciones se refiere cuando habla de un “nuevo espíritu de la democracia” y de la emergencia de un “imperativo participativo”?

–Una democracia viva y eficaz se apoya para mí en tres pilares. El primero es la democracia institucional, que se organiza en torno de las elecciones, los partidos políticos y el gobierno. El segundo, que Rosanvallon llama “contrademocracia”, engloba a las manifestaciones a través de las cuales los ciudadanos controlan, critican o interpelan a la democracia institucional. Creo que es conveniente plantear un tercer escenario político, que llamaría democracia deliberativa y que debe permitir que se confronten la legitimidad de los gobernantes y la de los gobernados. Es en el marco de esta democracia deliberativa donde debe organizarse la consulta sistemática a los ciudadanos por parte del poder público. Un debate público profundo, inclusivo e igualitario en torno de los grandes proyectos y desafíos a los que se enfrenta la sociedad. En este marco, el poder político se ve obligado a justificar sus decisiones frente a las demandas de la población. Hoy, la legitimidad de una decisión no puede basarse sólo en la legitimidad de la autoridad que la toma, sino que debe apoyarse también en la legitimidad del proceso que condujo a tomar esa decisión. Ahora bien, en democracia una decisión es legítima solamente si todos aquellos a quienes se les aplica pudieron participar en la elaboración de la misma. La idea del imperativo participativo conlleva esta exigencia.


lea nota completa en Página 12








Loïc Blondiaux nació el 8 de mayo de 1962 en Walincourt, en el norte de Francia. Tiene un doctorado en ciencias políticas de la Institut d'Etudes Politiques de Paris (1994).

Después de enseñar en el Instituto de Estudios Políticos de Lille , es profesor de la Universidad en el Departamento de Ciencia Política de la Universidad de París I Panthéon-Sorbonne desde septiembre de 2008.

Sostiene que la crisis de las estructuras tradicionales de representación ha generado la aparición de un “imperativo participativo”, la necesidad de que las grandes decisiones políticas cuenten con el respaldo de una intensa participación social.



sábado, 5 de abril de 2014

HACIA EL REFERÉNDUM









Quienes piensan que no es democrático pedir la Revocatoria de Mandato de Macri y Vidal están poco informados: es tan democrático votar a unos candidatos para que gobiernen la Ciudad, como votar en un Referéndum y decidir si siguen o se van. Siempre decide la ciudadanía a través del voto. Lo que cambia es el momento; una votación es antes, la otra es durante el mandato. La Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires lo prescribe en el ARTICULO 67. 

Y no es materia opinable, me gusta, no me gusta. Es el derecho del ciudadano porteño de no tener que padecer una mala gestión hasta el final. ¿Hay alguna duda sobre la mala calidad del gobierno PRO? 

Y no lo decidimos solos, lo confirma la justicia: el Tribunal Superior de Justicia emitió dos resoluciones que habilitan la entrega de planillas a los ciudadanos que iniciaron el trámite para la revocatoria de mandato del Jefe y la Vicejefa de Gobierno de la Ciudad.

Frente a la inacción y la desidia de los funcionarios PRO, frente a los innumerables escándalos macristas (Inundaciones, Escuchas ilegales, Represión en el Hospital Borda, venta de Tierras Públicas, Falta de miles de vacantes y aulas conteiner de chapa, subejecución de los Presupuestos, Sobreprecios en el Metrobus, Connivencia y negocios con los yopin de IRSA...) Solucionemos los problemas con Democracia participativa, con la Constitución de la CABA, con los ciudadanos y ciudadanas interpelando a los funcionarios, sin componendas en la Legislatura, y así logremos dejar afuera el neoliberalismo de la Ciudad...

Algunos ciudadanos que no quieren firmar las planillas que habilitó el Tribunal Superior de Justicia, afirman que "Macri fue votado y hay que dejar que termine su mandato".

Nosotros les respondemos: Del mismo modo, con votos,
con más democracia, con todo el padrón votando en un Referéndum revocatorio, podemos revocar el mandato de quienes no cumplieron con lo prometido. Es decir, te votamos para que gestiones, y si no cumplís, te votamos para que te vayas.

Y no le tenemos miedo a la ciudadanía empoderada, porque la democracia no sirve si votamos y chau, delegando la responsabilidad en quienes elegimos. Por el contrario, la construcción de una democracia participativa permitirá controlar a los funcionarios, exigir, proponer y construir más ciudadanía, más derechos e inclusión para todos y todas.




















VEA +

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